AEROPUERTOS NEUQUÉN
Neuquén reglamentó la ley que obliga a sus aeropuertos a tener espacios para personas neurodivergentes
La Ley 3463 fue sancionada en septiembre de 2024 y su reglamentación la dota de operatividad efectiva. Los espacios deben estar ubicados en la planta de embarque y cumplir con una serie de requisitos mínimos: diseño que reduzca estímulos sonoros y visuales, control de ruido, iluminación y temperatura, iluminación baja y colores neutros, pantalla con partidas y arribos de líneas aéreas, pisos plásticos de alto tránsito, juegos sensoriales, auriculares aislantes de ruido, teléfono para solicitar asistencia y cumplimiento de normativas de diseño universal.
Los espacios serán de uso opcional: ninguna persona neurodivergente está obligada a utilizarlos, pero estarán disponibles para quienes los necesiten durante la espera del vuelo.
Para quiénes aplica y por qué no se requiere CUD
La ley incluye a personas neurodivergentes sin límite de edad que cuenten o no con Certificado Único de Discapacidad (CUD). Esa decisión no es menor: el CUD es un trámite que muchas personas con autismo, TDAH, hipersensibilidad sensorial u otras condiciones no llegan a tramitar —ya sea por barreras administrativas, por diagnósticos tardíos o por no considerarlo necesario en su vida cotidiana. Exigirlo como requisito habría dejado fuera a una parte significativa de quienes necesitan el espacio.
En la reglamentación participaron la Dirección General de Derecho Convencional y la Subsecretaría de Discapacidad y Personas Mayores del Ministerio de Trabajo y Desarrollo Humano de Neuquén, que actúa como autoridad de aplicación.
El impacto para el turismo regional
La medida tiene relevancia directa para los viajeros de la Patagonia. El Aeropuerto Internacional Chapelco, en San Martín de los Andes, es uno de los principales accesos aéreos a la región andina y recibe vuelos durante todo el año, con pico en la temporada invernal. El aeropuerto de Neuquén capital, a su vez, funciona como hub de conexiones para muchos pasajeros que viajan hacia Bariloche y la cordillera patagónica.
Para las familias con integrantes neurodivergentes, la disponibilidad de un espacio de regulación sensorial en la terminal puede ser la diferencia entre poder viajar con comodidad o evitar hacerlo. Los aeropuertos son entornos de alta estimulación —ruido constante, multitudes, anuncios por altavoz, luces intensas— que representan un desafío específico para muchas personas neurodivergentes. La ley reconoce ese problema y propone una solución concreta en el lugar donde ocurre.