HANTAVIRUS · NUEVA PACIENTE EN UCI
El Hospital Zonal confirmó un nuevo caso de Hantavirus: es contacto estrecho de un caso anterior
La paciente es una adulta que había completado el período de aislamiento preventivo de 21 días indicado para contactos estrechos sin presentar síntomas y sin reintegrarse a su actividad laboral. En los últimos días comenzó con un cuadro inicialmente interpretado como infección urinaria. Luego presentó fiebre, mialgias y tos, lo que activó los protocolos correspondientes. El diagnóstico de Hantavirus fue confirmado por laboratorio.
Actualmente está internada en la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital Zonal Bariloche por precaución y para monitoreo estricto. Su estado general es estable.
Lo que hace el sistema de salud ante este caso
El Hospital Zonal y el Área de Epidemiología iniciaron las acciones de control de foco y seguimiento de contactos según los protocolos vigentes. El Hospital continuará informando sobre la evolución de la paciente.
El caso plantea un interrogante relevante: la paciente cumplió el período de aislamiento preventivo completo sin síntomas y aun así desarrolló la enfermedad semanas después.
El Hantavirus tiene un período de incubación variable —que puede extenderse entre una y seis semanas según los casos— lo que hace que el seguimiento de contactos estrechos requiera vigilancia sostenida más allá del aislamiento inicial.
Qué es el Hantavirus, cuáles son los síntomas y por qué preocupa en la Patagonia
El Hantavirus es una enfermedad viral aguda que se transmite principalmente por el contacto con roedores silvestres infectados o con sus excrementos, orina y saliva. En la Patagonia, el principal reservorio es el ratón colilargo, que elimina el virus al ambiente sin presentar síntomas de la enfermedad.
La forma más frecuente de contagio ocurre al inhalar partículas contaminadas presentes en galpones, leñeras, depósitos, campings o sectores rurales donde hubo actividad de roedores. También puede producirse por contacto directo con excreciones o por mordeduras.
A diferencia de lo que ocurre en otras regiones del mundo, en la Patagonia circula la variante Andes, una de las pocas cepas de hantavirus con capacidad comprobada de transmisión entre personas a través del contacto estrecho. Sin embargo, la principal vía de contagio sigue siendo la exposición a roedores infectados.
Los primeros síntomas suelen parecerse a los de una gripe u otras infecciones comunes: fiebre, dolores musculares, dolor de cabeza, náuseas o vómitos, dolor abdominal y malestar general.
La detección precoz mejora las posibilidades de tratamiento y seguimiento clínico, especialmente en la región andina de Río Negro, donde la enfermedad es endémica.