BARILOCHE RESPONSABLE · RESIDUOS
Bariloche lanza una prueba piloto de separación de residuos en el centro
El sistema de recolección de residuos en el centro de Bariloche no cambia en su frecuencia: los camiones automatizados seguirán pasando todos los días. Lo que cambia es lo que hay adentro de los contenedores —o lo que debería haber. La prueba piloto que arranca el lunes 11 de mayo en la campaña Bariloche Responsable introduce la separación en origen como nuevo paso: el vecino, el comercio o el hotel clasifica sus residuos antes de tirarlos.
Tapa verde: residuos secos y limpios —envases de plástico, vidrio, cartón, papel, metales—. Tapa gris: residuos húmedos —restos de comida, pañales, servilletas usadas, cualquier cosa orgánica o sucia. Esa clasificación es la que permite que los materiales secos puedan recuperarse y valorizarse.
Dónde estarán los 22 contenedores
El piloto se concentra en un área del centro donde conviven vecinos, comercios, hoteles y gastronomía: las calles Quaglia, Villegas, Rolando, Palacios y Beschtedt, entre Moreno y Vicealmirante O'Connor. Serán 22 contenedores automatizados distribuidos en ese corredor. La elección de la zona céntrica no es casual: es donde la generación de residuos es más constante y diversa, lo que la convierte en el escenario más exigente para evaluar si el sistema funciona.
Qué no va en los contenedores
El Municipio advierte que hay residuos que no deben depositarse en estos contenedores: escombros, restos forestales, electrodomésticos y objetos de gran volumen. Ese tipo de materiales pueden dañar el sistema de carga automatizada e interrumpir el funcionamiento del servicio para todos.
La lógica del piloto y lo que viene
El piloto en el sector céntrico es el primer paso de un proceso que el Municipio proyecta ampliar a otros puntos de la ciudad si los resultados lo justifican. La evaluación del funcionamiento durante esta primera etapa —cantidad de residuos bien clasificados, funcionamiento de los camiones automatizados, respuesta de los vecinos y comercios— es la que determinará el ritmo de expansión.
Separar residuos en dos cubos en lugar de uno es un cambio de hábito que no se instala en una semana. El ejemplo de ciudades que lo implementaron antes de Bariloche —en Argentina y en la región— muestra que el primer mes es el más difícil: hay confusión, hay residuos en el contenedor equivocado y hay vecinos que no entendieron la diferencia. Después, la clasificación se vuelve automática. El piloto en el centro es la oportunidad de aprender eso antes de escalar.