2026-05-26

HITO MÉDICO · BARILOCHE

Bariloche hizo historia: primer operativo de donación en asistolia controlada de Río Negro

En el Hospital Zonal Ramón Carrillo de Bariloche, luego de que el paciente sufriera un daño neurológico irreversible, el equipo médico implementó las medidas de tratamiento acordes con los deseos expresados por el donante y consensuadas con su familia. La evolución natural hacia la parada cardiocirculatoria permitió activar el protocolo: el fallecimiento se produjo en quirófano, lo que habilitó la ablación acelerada de los riñones para su trasplante en pacientes en diálisis en lista de espera renal y la ablación de tejido ocular para trasplante de córneas.

La familia del donante

El Ministerio de Salud de Río Negro destacó el valor de la familia del donante, cuyo acompañamiento hizo posible el operativo. La decisión de sostener la voluntad de donación en un momento de duelo —y de participar activamente en un proceso técnicamente complejo— es el acto que convierte la intención del donante en una realidad para quienes esperan un trasplante.

En Argentina, la donación de órganos es un proceso que requiere tanto la voluntad previa del donante como el acompañamiento de la familia en el momento crítico. Cuando ambas condiciones se dan juntas, el sistema puede funcionar. Este primer operativo en asistolia controlada en Río Negro es también un ejemplo de cómo esa articulación —familia, equipo médico y protocolo— puede generar resultados concretos donde antes no los había.

Qué es la donación en asistolia controlada y por qué es un hito
La donación de órganos en asistolia controlada es una modalidad diferente a la donación en muerte encefálica que es la más conocida en Argentina. En este caso, el donante no presenta muerte cerebral sino un daño neurológico irreversible con pronóstico de evolución a la parada cardiocirculatoria. Cuando ese proceso se prevé y se planifica con la familia y el equipo médico, es posible preparar el quirófano para realizar la ablación de manera acelerada inmediatamente después del fallecimiento, antes de que los órganos sufran el deterioro que imposibilita el trasplante.

Es una técnica que amplía significativamente el universo de donantes posibles: no todos los pacientes con daño neurológico grave evolucionan a muerte encefálica, pero muchos sí lo hacen a la parada cardiocirculatoria. La asistolia controlada permite aprovechar esa ventana para salvar vidas que de otra manera quedarían fuera del sistema de donación.

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