LLUVIAS EN BARILOCHE
Alerta naranja: el municipio pide no tirar residuos en espacios públicos para evitar anegamientos
Las cuadrillas de las delegaciones Centro, Sur, Lago Moreno, Cerro Otto, Cerro Catedral y El Cóndor llevan varios días interviniendo en distintos sectores de Bariloche para liberar drenajes obstruidos. La mayor parte de los taponamientos tiene la misma causa: pasto cortado, escombros, colchones, bolsas de basura y electrodomésticos que terminaron en cunetas y bocas de tormenta.
Cada vez que una cuadrilla destapa una boca de tormenta en estos días, el inventario es parecido. No es sedimento ni barro: es basura domiciliaria, materiales de construcción y residuos voluminosos que alguien descartó en la vía pública y que el agua empuja hasta los puntos de drenaje. Cuando llueve fuerte, ese material bloquea el escurrimiento y el agua no tiene adónde ir.
El Municipio de Bariloche recibió reclamos de vecinos en distintos puntos de la ciudad durante los últimos días y en cada caso el personal encontró obstrucciones del mismo tipo.
El pedido concreto
Con el alerta naranja todavía vigente y pronóstico de precipitaciones para los próximos días, desde la Municipalidad renovaron el llamado a no arrojar residuos en cunetas, desagües ni espacios públicos. La disposición correcta de la basura —en los días y horarios de recolección correspondientes— es lo que permite que el sistema de drenaje funcione cuando más se lo necesita.
En Bariloche, los anegamientos no son solo un problema de infraestructura. Una parte importante de los taponamientos que agravan cada temporal tiene origen en residuos mal dispuestos. Las cuadrillas municipales pueden limpiar drenajes, pero no pueden resolver lo que se acumula durante semanas de descarte indebido en la vía pública.
Las delegaciones seguirán desplegadas mientras dure la alerta. Los vecinos que detecten obstrucciones o drenajes tapados pueden comunicarse con la delegación correspondiente para solicitar intervención.
Por qué los residuos en cunetas agravan los anegamientos en Bariloche
Bariloche tiene una topografía irregular, con pendientes pronunciadas que hacen que el agua de lluvia escurra rápidamente hacia los sectores más bajos de cada barrio. Cuando se registran precipitaciones intensas en poco tiempo, el sistema de drenaje urbano debe evacuar grandes volúmenes de agua en cuestión de horas.
Si las cunetas, alcantarillas y bocas de tormenta están obstruidas con residuos, el agua pierde capacidad de escurrimiento y comienza a acumularse en calles y propiedades.
El problema se agrava porque muchos de los materiales que suelen terminar en los desagües —pasto cortado, bolsas de residuos, ramas o escombros— se compactan cuando se mojan y funcionan como un tapón. Un conducto que en condiciones normales evacúa el agua sin problemas puede colapsar en minutos si tiene residuos acumulados.
Según pronósticos del Servicio Meteorológico Nacional, para estos días se esperan acumulados cercanos a 40 o 50 milímetros en pocas horas en Bariloche. En ese escenario, cualquier obstrucción en las cunetas reduce aún más la capacidad de drenaje y aumenta el riesgo de anegamientos en distintos barrios.