FALLO ALIMENTARIO - BARILOCHE
Apeló la cuota de su hijo pero no fue al juicio de primera instancia: la Cámara le confirmó el monto
El hombre no contestó la demanda en primera instancia. Esa omisión fue determinante. Al no controvertir los hechos, quedaron firmes los datos aportados por la madre —los gastos del niño, el nivel de vida del grupo familiar, las condiciones concretas de crianza— sin que hubiera contrapeso probatorio.
Cuando llegó a la Cámara de Apelaciones a discutir el monto —equivalente a 2,6 canastas de crianza— y a alegar que no se habían analizado sus ingresos ni había podido defenderse, el tribunal fue directo: era su responsabilidad aportar esa información y promover prueba en el momento que correspondía. No lo hizo.
La Patagonia no es el Gran Buenos Aires
La Cámara revisó el contenido de la sentencia original y encontró que los gastos no eran excesivos en relación al contexto real del niño —asiste a una escuela privada, vive en un entorno con determinados estándares— y que la cuota era razonable.
El argumento que más pesa en el fallo es otro: el tribunal señaló que la canasta de crianza se construye con datos del Gran Buenos Aires y representa valores mínimos. Vivir en la Patagonia implica gastos sistemáticamente más elevados que en el centro del país, lo que refuerza la razonabilidad del monto fijado.
Un tercer factor que el tribunal incorporó al análisis fue la distribución de las tareas de cuidado: la madre asume de forma exclusiva la crianza cotidiana, lo que impacta en su capacidad de generar ingresos y debe ser contemplado al fijar la cuota.
Qué es la canasta de crianza, cómo se calcula y por qué no alcanza para fijar cuotas alimentarias en la Patagonia
La canasta de crianza es un indicador elaborado por el INDEC y organizaciones especializadas que estima el costo mensual de cubrir las necesidades básicas de un niño o niña: alimentación, educación, salud, vestimenta, recreación y vivienda. Se construye con precios relevados principalmente en el Gran Buenos Aires y refleja valores mínimos de subsistencia.
El problema en la Patagonia es estructural: los precios de los bienes y servicios son consistentemente más altos que en el centro del país, especialmente en ciudades como Bariloche, donde la distancia geográfica, los costos logísticos y la demanda turística encarecen desde los alimentos hasta el alquiler. Usar la canasta del GBA como referencia para fijar cuotas alimentarias en Bariloche equivale a subestimar sistemáticamente las necesidades reales del niño o niña.
El fallo de la Cámara de Apelaciones de Bariloche que confirmó una cuota de 2,6 canastas de crianza es uno de los pocos pronunciamientos explícitos sobre esta brecha en la jurisprudencia patagónica, y puede servir como antecedente en futuros casos donde se discuta el monto de las cuotas alimentarias en la región.