FAUNA SILVESTRE · RUTA 237
Un guanaco joven desorientado en la Ruta 237 terminó en un arreo nocturno de tres kilómetros
La noche del viernes 2 de mayo, alrededor de las 23:30, personal del Destacamento Nahuel Huapi salió a verificar la presencia de un vehículo que había sido visto realizando maniobras sospechosas en inmediaciones de la Ruta Nacional 237, cerca de Villa Llanquín. El rastrillaje no dio resultados: no había vehículo ni conducta delictiva que atender.
Lo que sí encontraron fue un guardaparque de la Seccional La Lipela que seguía el rastro de un guanaco joven —un chulengo— que había sido avistado previamente en estado de desorientación a la altura del kilómetro 1609 de la ruta. Un animal silvestre de esas características en la vera de una ruta nacional nocturna es un riesgo doble: para el propio animal y para los conductores que circulan sin ver el peligro hasta que es tarde.
Tres kilómetros de arreo en la oscuridad
La decisión fue coordinar un operativo conjunto entre los efectivos policiales y el guardaparque para alejar al animal de la calzada. Lo que siguió fue un arreo controlado a lo largo de varios kilómetros por la vera de la ruta, manteniendo al chulengo alejado del asfalto sin asustarlo al punto de que saliera corriendo hacia la ruta. Es un trabajo que requiere paciencia, conocimiento del comportamiento animal y coordinación entre los participantes: avanzar demasiado rápido dispersa al animal en la dirección equivocada; avanzar demasiado lento pierde el control de la situación.
El operativo culminó en el kilómetro 1606, donde lograron contener al ejemplar. Desde allí fue escoltado hasta la Seccional La Lipela, donde quedó bajo resguardo en un corral a la espera de las medidas correspondientes para su reinserción en el entorno natural.
La Ruta 237 y la fauna que la cruza
La Ruta Nacional 237 atraviesa uno de los corredores de fauna más activos de la Patagonia norte. Guanacos, zorros, pumas cruzan o se acercan a la ruta con frecuencia, especialmente de noche, cuando el tránsito es menor pero la velocidad de los vehículos no siempre baja. Un guanaco adulto pesa entre 80 y 120 kilos: un impacto a velocidad de ruta es devastador para el animal y puede ser letal para los ocupantes del vehículo.
El caso del chulengo de Villa Llanquín no es excepcional en esa ruta. Lo que sí fue excepcional fue la coordinación entre la Policía y el guardaparque para resolver la situación sin lastimar al animal y sin abandonarlo a su suerte en la vera del asfalto. Que un operativo que empezó buscando un vehículo sospechoso terminara en un arreo nocturno de tres kilómetros dice algo sobre cómo funciona el trabajo en zonas donde la naturaleza y el tránsito conviven de manera cotidiana y a veces conflictiva.