Las tormentas eléctricas complican el control de incendios en la cordillera
La Patagonia atraviesa un escenario complejo para las próximas 48 horas, con incendios activos en distintos parques nacionales y condiciones meteorológicas que complican las tareas de control.
Durante la jornada del viernes se registraron tormentas eléctricas con caída de rayos en los Parques Nacionales Lanín, Nahuel Huapi y Lago Puelo, lo que generó nuevos focos ígneos en zonas de difícil acceso*. La simultaneidad de estos eventos obligó a reordenar recursos a nivel regional, priorizando los sectores con comportamiento extremo del fuego.
Los Alerces: cuatro sectores activos y miles de hectáreas quemadas
El foco más crítico continúa en el Parque Nacional Los Alerces, donde hoy se combate el incendio en cuatro sectores activos ubicados en las zonas Norte y Centro del área protegida.
El operativo incluye la movilización de 235 personas en terreno, con apoyo aéreo de 6 helicópteros, 4 aviones y un observador, en un trabajo conjunto entre la Administración de Parques Nacionales, la Agencia Federal de Emergencias y el Gobierno de Chubut, que en su jurisdicción coordina a unas 250 personas.
Según estimaciones oficiales, el incendio ya afectó cerca de 20 mil hectáreas, consolidándose como uno de los eventos más graves de la temporada en la región cordillerana.
Brigadistas en alerta en todo el país
Además del personal desplegado, más de 300 brigadistas y guardaparques de Parques Nacionales permanecen en apresto en distintas provincias, listos para ser enviados ante nuevos requerimientos operativos o para realizar recambios en la línea de fuego.
Este esquema busca sostener el combate en escenarios prolongados y evitar el agotamiento de los equipos que trabajan desde hace varios días en condiciones extremas.
Meteorología adversa y monitoreo permanente
Las condiciones climáticas siguen siendo un factor clave. La presencia de inestabilidad atmosférica, actividad eléctrica y viento variable obliga a reforzar el monitoreo en campo, especialmente en sectores donde el incendio puede reposicionarse o reactivarse.
Por ese motivo, se mantendrá la vigilancia con observadores en terreno, una estrategia clave para anticipar cambios bruscos en el comportamiento del fuego y reducir riesgos para el personal.
El panorama regional sigue siendo delicado. La combinación de sequía, altas temperaturas y tormentas secas mantiene en alerta a toda la cordillera patagónica.