2026-01-30

Weretilneck respaldó el DNU por incendios y emergencia ígnea en la región

El gobernador de Río Negro, Alberto Weretilneck, respaldó la decisión del Gobierno nacional de declarar la emergencia ígnea y zona de desastre en Río Negro, Chubut, Neuquén y La Pampa, frente a los incendios forestales que avanzan sobre distintos puntos de la Patagonia.

La medida fue dispuesta por Decreto de Necesidad y Urgencia y tendrá una vigencia de un año, con alcance en el combate del fuego, la restauración ambiental y la prevención de nuevos focos en una región golpeada por la sequía, el viento y las altas temperaturas.

El impacto del fuego en la vida cotidiana

Weretilneck puso el foco en las consecuencias concretas que ya se sienten en las comunidades. Habló de pérdidas materiales, temor entre los vecinos y riesgo para fuentes de trabajo vinculadas al turismo, la producción y el uso del suelo.

“El fuego está golpeando duramente a nuestras comunidades, nuestros bosques, nuestros campos y nuestras familias”, expresó el mandatario, al describir un escenario que se repite en distintas localidades patagónicas, desde áreas rurales hasta zonas cercanas a centros urbanos.

En ese contexto, remarcó que no se trata solo de una emergencia ambiental, sino también social y económica, con impacto directo en la vida diaria de miles de personas.

Coordinación Nación–provincias

El gobernador valoró la decisión del Ejecutivo nacional y destacó la apertura al diálogo con el presidente Javier Milei, en un momento donde la capacidad de respuesta local se ve desbordada por la magnitud de los incendios.

Para Weretilneck, la clave está en el trabajo conjunto. Señaló que la emergencia habilita una actuación más rápida del Estado nacional junto a las provincias, sin demoras administrativas, y con mayor disponibilidad de recursos.

“El desafío es actuar rápido y de forma concreta para dar respuestas reales a quienes hoy más lo necesitan”, planteó.

Qué habilita la emergencia ígnea

Según explicó el gobernador, el DNU permitirá acelerar la llegada de fondos, equipamiento y asistencia a las zonas afectadas. También facilita el despliegue de equipos técnicos y refuerzos para el combate del fuego, además de acciones posteriores de reconstrucción.

La declaración de zona de desastre alcanza a los territorios más comprometidos y busca evitar que las consecuencias del fuego se prolonguen en el tiempo, tanto en términos ambientales como productivos.

La emergencia ígnea marca un punto clave en la gestión de la crisis. En la Patagonia, donde cada verano el riesgo se repite, la rapidez en la toma de decisiones puede marcar la diferencia entre contener el daño o profundizar las pérdidas.

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