Bariloche cerró 2025 con más turistas, pero con menos gasto por viaje
El turismo volvió a mostrar dos caras en Bariloche durante 2025. Así lo refleja el informe de coyuntura turística presentado por la Asociación Empresaria Hotelera Gastronómica de Bariloche (AEHGB), que confirma un mayor flujo de visitantes, pero con menos consumo y estadías más breves.
Más turistas, menos noches
Durante el año llegaron a la ciudad 1.574.795 pasajeros, un 6,3% más que en 2024. El dato confirma que Bariloche logró sostener su atractivo, incluso en un contexto económico complejo. En diciembre, el crecimiento interanual fue del 1%.
El problema aparece al mirar el tiempo de permanencia. La estadía promedio cayó un 10% en el acumulado anual. Como consecuencia, las pernoctaciones totales bajaron *, con un cierre de 6,33 millones de noches en alojamientos formales.
El cambio de hábito es claro: viajes más cortos, escapadas y menor gasto diario.
El consumo no repunta
El punto más delicado del informe es el gasto real por turista, que cerró 2025 con una caída acumulada del 9,3%.
El sector encadenó así nueve meses consecutivos de baja, una racha negativa que comenzó en abril y nunca logró revertirse.
Desde la AEHGB señalan que la caída del consumo está vinculada a la pérdida de poder adquisitivo, la incertidumbre económica y el contexto político nacional, que impactaron de lleno en las decisiones de gasto de quienes visitan la ciudad.
Aun con este escenario, el gasto turístico directo alcanzó los $604.823 millones en todo el año.
El efecto en la economía local
El informe vuelve a remarcar el peso estructural del turismo en Bariloche y la región andina. Según el cálculo del efecto multiplicador, por cada $100 que ingresan directamente por turismo, la economía local genera $339 en actividad total.
Esto explica por qué la caída del consumo no solo afecta a hoteles y restaurantes, sino también a comercios, transporte, excursiones y empleo local.
Qué se espera para 2026
De cara al inicio de 2026, el sector observa una estabilización de los pernoctes en niveles bajos, que intenta compensarse con mayor conectividad aérea y más arribos.
Sin embargo, la falta de un piso claro en el gasto real por visitante y la contracción general de la economía mantienen la incertidumbre. El turismo sigue siendo el motor de Bariloche, pero funciona con menos margen y mayor fragilidad.