2026-03-15

JUDICIALES

Imputaron al conductor del auto desde el que balearon a un nene de 13 años en avenida de los Pioneros

Un joven quedó esta mañana con prisión preventiva imputado por cuatro tentativas de homicidio vinculadas al ataque a tiros del 12 de marzo en avenida de los Pioneros, kilómetro 6, donde un adolescente de 13 años recibió un disparo en el abdomen que le puso en riesgo la vida. La acusación sostiene que condujo el auto desde el que un acompañante efectuó al menos ocho disparos contra una camioneta.

Eran las 17:30 del miércoles 12 de marzo cuando, según la reconstrucción fiscal, el imputado conducía un vehículo por avenida de los Pioneros en sentido este-oeste. Al llegar a la intersección con calle Saihueque, realizó una maniobra para colocarse a la par de una Volkswagen Amarok que circulaba en el mismo sentido. En ese momento, el acompañante sacó el brazo por la ventanilla y disparó al menos ocho veces contra la camioneta con la intención de matar a su conductor.

El ataque ocurrió en plena tarde, en una arteria de alta circulación y en inmediaciones de establecimientos educativos. Dos personas viajaban en el vehículo atacado además del conductor: una de ellas recibió un roce en el hombro con lesión leve.

Un adolescente de 13 años que caminaba por la banquina norte de la avenida recibió uno de los proyectiles. La bala atravesó su abdomen y le generó lesiones que pusieron en riesgo su vida.

El rol del conductor como pieza clave de la acusación

La Fiscalía no imputa al joven por haber disparado, sino por haber hecho posible el ataque. Según la acusación, posicionar el vehículo con precisión junto a la camioneta —en movimiento, en una avenida transitada— constituyó una colaboración esencial sin la cual los disparos no hubieran podido concretarse. Por eso la calificación incluye participación necesaria en tentativa de homicidio simple respecto del conductor de la Amarok, en concurso con tres tentativas de homicidio con dolo eventual por los demás ocupantes del vehículo y por el adolescente alcanzado.

Que el imputado no haya disparado no lo coloca fuera del hecho. La lógica del dolo eventual implica que quien maniobra para que su acompañante abra fuego en una zona con peatones asume las consecuencias previsibles de esa acción. 

Para sostener los cargos, la Fiscalía presentó declaraciones de los ocupantes de la camioneta, registros de cámaras del centro de monitoreo, pericias de criminalística sobre vainas servidas en el lugar, el informe médico del menor y datos de geolocalización que ubican al imputado en la zona al momento del hecho. También se incorporaron testimonios y registros que vinculan al acusado con el vehículo utilizado.

La defensa y la presentación voluntaria

El defensor particular se opuso a la formulación de cargos y sostuvo que su asistido no participó del hecho. Afirmó que "no hay testigos ni cámaras que lo ubiquen conduciendo el vehículo en el lugar del ataque" y remarcó que el joven se presentó por propia voluntad en la Comisaría 27 junto a su abogado al tomar conocimiento de la situación. Propuso dos medidas alternativas a la prisión preventiva, que el Ministerio Público Fiscal rechazó.

El juez de Garantías validó la detención, tuvo por formulados los cargos en los términos planteados por la Fiscalía y dispuso prisión preventiva por el plazo de la investigación, fijado en cuatro meses.

Qué es el dolo eventual 

El dolo eventual es una figura del derecho penal que se aplica cuando una persona no busca directamente un resultado dañino, pero sabe que puede ocurrir y aun así sigue adelante con su conducta. En otras palabras, acepta el riesgo de que ese resultado suceda.

En un tiroteo desde un vehículo en movimiento, por ejemplo, quien conduce y posiciona el auto para que otro dispare puede no apuntar a los transeúntes. Pero sabe —o debería saber— que en una avenida transitada las balas pueden alcanzar a personas ajenas al conflicto. Si eso ocurre, la justicia puede considerar que también asumió ese riesgo y responder penalmente por las consecuencias.

La figura suele utilizarse para explicar la diferencia entre no querer matar a alguien y actuar de todos modos aunque eso pueda pasar. En hechos como el del adolescente de 13 años herido en la banquina de Pioneros, la discusión penal gira justamente en torno a esa idea: la víctima no era el blanco, pero estaba dentro del riesgo previsible que generó el ataque.

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