Hoy se celebra el “Día Mundial del Donante de Sangre”

El 14 de junio de 1868 nació en Viena Karl Landsteiner, patólogo y biólogo, ganador del Premio Nobel de Medicina por descubrir y tipificar los grupos sanguíneos ABO, de suma importancia ya que a principios del siglo XX los médicos habían descifrado que el fracaso frecuente de las transfusiones se debía a la incompatibilidad entre la sangre del donante y la del receptor.

La Organización Mundial de la Salud, basándose en esta fecha, estipuló el Día Mundial del Donante de Sangre con la intención de celebrar la donación voluntaria y concientizar sobre la importancia que representa.

La sangre es fundamental en los tratamientos y en las intervenciones urgentes. Permite aumentar la esperanza y la calidad de vida de los pacientes con enfermedades potencialmente mortales y llevar a cabo procedimientos médicos y quirúrgicos complejos. Asimismo, es necesaria para tratar a los heridos durante urgencias de todo tipo y cumple una función esencial en la atención materna y neonatal.

Los donantes
Los donantes se dividen en dos clases: los de reposición y los voluntarios. Los primeros son aquellos que ante una urgencia donan con premura para colaborar con el tratamiento de algún familiar o ser querido. Esto acarrea la desventaja de no saber previamente si están en condiciones de hacerlo. En cambio, los donantes voluntarios se acercan sin presiones y relajados, solo motivados por la intención de ayudar a receptores desconocidos. A estos sí se les realiza una entrevista previa para corroborar que efectivamente están aptos para donar.

Salvar vidas
La doctora Gabriela Dabusti, Jefa de la división Hemoterapia y Banco de Sangre del Hospital Naval Buenos Aires “Cirujano Mayor Dr. Pedro Mallo” explica que, al igual que sucede con la donación de órganos, la donación de sangre salva vidas: “Es algo que no se puede fabricar, por eso fomentamos la donación voluntaria. Uno puede salvar hasta 3 personas donando sangre ya que ésta se separa en glóbulos rojos, plaquetas y plasma”, describe.
“A veces la única forma de tratar a los pacientes es donando. Para el que recibe sangre sin dudas es una ayuda vital, pero para quien dona es la satisfacción de colaborar en salvar a otra persona. Además, a través de la extracción se puede detectar alguna patología desconocida hasta el momento y evitar futuros riesgos para el mismo donante”, resalta la doctora Dabusti.

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